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AVE MARIA DE NÚRIA

De Núria Regina
voltada de neu,
la vall us aclama,
oh Mare de Déu.

Ave Maria…
Volgueu ser mestressa
de vides i amors,
feu-nos forts com penyes
amb lliris als cors.

Ave Maria

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LA TRADICIÓN SOBRE LA VIRGEN DE NURIA

Esta tradición incluye la mayoría de elementos presentes en las tradiciones de las imágenes de la Virgen que existen en Catalunya.

Casi siempre se habla de unos pastores que, con la ayuda de su ganado, descubren una imagen de la Virgen. Las máximas autoridades eclesiásticas de la zona quieren trasladar la imagen a su centro parroquial, pero Ella insiste en permanecer donde ha sido encontrada y sus devotos seguidores se ven obligados a construir un templo allí.

La Virgen suele adoptar el nombre del lugar en que ha aparecido. Su fiesta, siguiendo la tradición mariana, se conmemora el día de la Natividad de la Virgen, es decir, el 8 de septiembre.

San Gil y los pastores del valle

Pese a ser oriundo de Atenas, la leyenda cuenta que hacia el año 700 San Gil llegó a Núria procedente de la Provenza, donde había fundado un monasterio. Su objetivo era lograr la paz y la tranquilidad de la vida eremítica. San Gil pasaba los días entregado a la oración y a la fabricación de sus propios iconos y, entre ellos, la imagen de la Virgen de Núria. Dicen que, cuando San Gil llegó al valle, trajo la cruz con él.

El santo se alojaba en una cueva que ahora lleva su nombre y dedicaba una parte de su tiempo a convivir con los pastores que llevaban el ganado a los prados de aquellas montañas. Con ellos compartía sus viandas; un poco de grano cocinado en una olla de cobre. Cuando la comida estaba preparada, San Gil hacía sonar una campana para avisar a los comensales.

La estancia de San Gil al amparo de estos valles empapados de nieve y agua duró únicamente cuatro años. Quien sabe si perseguido por los arrianos, San Gil tuvo que huir rápidamente hacia la Provenza.

Sin embargo, antes escondió bien su pequeño tesoro; la imagen de la Virgen, acompañada de los tres objetos que más tarde se convertirían en símbolos de Núria: la cruz, la campana y la olla.image

Amadeo recibe el encargo de buscar a la Virgen

Transcurrieron los años, más de tres siglos, y el tesoro de san Gil no se movió del lugar. En el año 1072, un ángel se apareció en sueños a Amadeo. A menudo se ha dicho que Amadeo vivía en Dalmacia, pero parece que, en realidad, era natural de Damasco, capital de Siria.

El ángel, intercesor de Dios, pidió a Amadeo en su sueño que fuera hasta Núria y edificara una capilla en honor a la Virgen. También le indicó que en aquel lugar, señalado con una piedra blanca, había escondidos los valiosos objetos de San Gil.

Durante su estancia en Núria, Amadeo construyó, con la ayuda de los pastores locales, un modesto templo y un pequeño cobijo para sus feligreses. Sin embargo, no consiguió encontrar la preciada herencia de su predecesor y encargó a la gente del país que la continuara buscando cuando él ya no estuviera allí. 

La aparición de la imagen de la Virgen de Núria

Amadeo se fue sin conocer el “tesoro” de San Gil, pero dejó un lugar de cobijo a los pastores. Estos acudían a la pequeña capilla dedicada a la Virgen de Núria, buscando protección para ellos y sus rebaños. Habían pasado siete años desde la llegada de Amadeo y, un buen día, según la versión del doctor Marés, “un toro fogoso con el pelo rojo” empezó a golpear una pared de piedra con su pezuña. Los pastores que estaban en el valle en aquel momento supieron enseguida que aquello era una señal. Se dirigieron hacia donde estaba el animal y, con la ayuda de sus herramientas, perforaron la roca.

Detrás del muro de piedra apareció una luz resplandeciente que procedía de una bella imagen de la Virgen. También había una cruz, una campana y una olla de cobre. 

En aquel mismo lugar, bastante más tarde, a comienzos del siglo XVII, se construyó la ermita dedicada a San Gil que, transformada y arreglada, se ha conservado hasta la actualidad.

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Una explicación histórica

Las coincidencias en las diferentes historias de las vírgenes encontradas podrían estar relacionadas con un hecho común. La imagen de la Virgen de Núria se sitúa alrededor del siglo XII, aproximadamente en la misma época de las vírgenes de Meritxell (Andorra), El Claustre (Solsona) y Tura (Olot).

Estas imágenes de estilo románico, a veces de transición al gótico y no siempre de madera, es posible que fueran escondidas para que el pueblo las encontrase y las considerara como el valioso legado de un santo antiguo o, incluso, como un milagro. Este acto evangelizador marcó un antes y un después en las creencias y en las conductas morales y sociales de los habitantes de aquella tierra.